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“¿Quién Soy?. La Identidad ”
Para que exista la posibilidad de una buena relación afectiva, es necesario saber quién es uno, es decir, conocer cuál es mi identidad. Si me conozco, entonces puedo conocer al otro sin perderme en la relación.
Cuando ocupamos el lugar de otra persona, perdemos la identidad. El orden en las relaciones, nos permite crear un equilibrio dinámico, con límites claros e identidad propia. Si no veo mi sistema, no puedo ver al otro, ya que este ocupará el lugar de un excluido de mi familia y viceversa. Por eso, muchas veces escogemos a personas con características y vivencias afines a las nuestras. Es una forma no consciente de mostrar lo que falta. Y cuando lo integramos, cambia la forma en como nos relacionamos e incluso, a veces, con quién nos relacionamos.
El amor fluye, lo que el orden abarca. Donde no hay orden, no puede fluir el amor. El orden, nos da una visión sistémica y de conjunto de las cosas.
Estamos todos vinculados por una amplia red de interconexiones y cuando enferman los eslabones o interconexiones, también enferman las relaciones. En cada nodo de la red permanece información que a veces está taponada. Sólo integrando esta información se revela un nuevo orden, al que asentimos desde la verdad. Integrar, nos permite sumar experiencias y ganar en crecimiento y madurez.
Cuando soltamos vínculos, recuperamos nuestra identidad y dignidad. Soltar no significa renunciar o rechazar sino darle un lugar en nuestro corazón y agradecer lo que nos ha aportado. Nuestras habilidades, se encuentran con los excluidos a los que representamos.
El objetivo fundamental de buscar nuestra propia identidad es conectarnos con nuestro destino ya que asintiendo a nuestro propio destino nos reconciliamos.
Reconocer los vínculos e implicaciones sistémicas en las que estamos metidos desde que nacimos y que condicionaron nuestro aprendizaje, nos permite liberarnos de las identidades y destinos que no nos pertenecen y abrir la puerta que nos conducirá a nuestra verdadera identidad. Sólo conectando con nuestras emociones auténticas o primarias, podremos sanar lo que en su momento quedó bloqueado y dar un paso más hacia delante.
El camino equivocado es la “heroicidad”, es decir, el sobre-esfuerzo y el desgaste emocional que nos supone llevar la carga de otra persona creyendo que nosotros tenemos la fuerza para soportarla y el otro no o asumiendo responsabilidades que no nos corresponden. Quedamos liberados cuando ocupamos nuestro lugar y respetamos los órdenes del amor. Para ello, es esencial conocer y honrar nuestros orígenes y sistema familiar.
El miedo forma parte de nuestras vidas cuando en el pasado, quedamos separados de nuestro origen (nuestra madre o nuestro padre biológicos) y por tanto, del amor. Por tanto, para poder madurar, es necesario tener a alguien que contenga esa emoción de miedo y así, experimentar el amor incondicional y liberarnos de la impronta energética de amor bloqueado, que más adelante podría reproducirse en la etapa adulta durante el enamoramiento. La fuerza del amor, es la que más cuida la vida.
Desde antes de nacer ya estamos vinculados a nuestros padres biológicos y cuando nacemos quedamos influidos por la imagen de “pareja interna” que tenemos de ellos. La integración de ambas energías, hace que la imagen de amor incondicional que nos queda de su amor, nos sostenga y lo podamos llevar a nuestra relación de amor adulto.
El respeto, nos da el permiso para ubicarnos en la vida, conocer nuestra identidad y tomar nuestro propio destino. En el “hilo de la vida” tienen que ser incluidos todos, incluso los muertos y personas que en su momento ocuparon el lugar de otros temporalmente, ya que también aportaron algo al sistema y por tanto, tenemos con ellos una deuda de gratitud y a veces la deuda de asumir el daño que se ocasionó en aquel momento y repararlo.
Un cuerpo de maestros unido:
- Enseña y apoya desde su lugar, lo cual indica que ha tomado la vida.
- Tiene la mirada puesta en el presente, sin dejar de ver el futuro. Lo cual implica tener sanado el pasado.
- Asiente a la vida tal y como es.
- Tiene una actitud de humildad y confianza.
- Sabe que lo esencial se dará cuan sea el momento adecuado.
- Honra y toma a sus padres y la familia. Y esto, abre la puerta a que los demás hagan lo mismo.
- Sana conflictos familiares, generando imágenes de paz y de reconciliación.
- Re-integra en su corazón a todos los miembros excluidos o no reconocidos en el sistema.
El sistema educativo debe aportar las herramientas y recursos necesarios para poder ordenar la mirada, con confianza en la fuerza que nos da nuestro propio origen.
¿Cuáles son las palabras y cuál es su orden, que nos permiten tomar a los padres y tener éxito en la pareja y el trabajo?
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PADRES |
PAREJA |
TRABAJO |
Primero |
Por Favor, tomo tus bendiciones. |
Si, a como eres. |
Por favor. |
Segundo |
Gracias, por transmitirme la vida. |
Gracias, por verme con buenos ojos. |
Gracias. |
Tercero |
Si, tomo la vida desde mi lugar de hijo/a. |
Por favor, te necesito. |
Si, lo tomo con lo que implica. |
Del padre tomamos la fuerza y de la madre su grandeza.
Sobre las decisiones que tomamos en nuestra vida, por ejemplo: decidir no ver algo, es importante preguntarnos:
- ¿en qué ayuda?
- ¿en qué limita?
- ¿qué habilidades hemos desarrollado tomando esta decisión?
- ¿a quién queríamos hacer feliz tomando esta decisión?
- ¿qué reconocimiento obtenemos con ello?
- ¿qué te has perdido de ti tomando esta decisión?
Tomamos decisiones desde el corazón, cuando estamos en nuestro lugar. ¡Con que hagas algo desde el corazón, las cosas se mueven!.
¿Desde qué lugar aprendo?. Sólo con humildad obtenemos los permisos para incorporar lo aprendido de otros maestros y generar ideas propias.
REFLEXIONES:
- Estar en nuestro lugar y saber cuál es nuestra identidad, van de la mano.
- Cuando invalidamos a una Conciencia Familiar, ésta se cierra.
- Nunca estamos solos, siempre somos parte de algo.
- La identidad es lo que soy, y lo que soy me dice a dónde pertenezco.
- Cada uno mira el mundo de una manera, lo bueno es verlo desde la autenticidad.
- Las traiciones son fidelidades a alguien que no fue respetado o fue olvidado.
- La disciplina es constructiva cuando nos da la oportunidad de enseñar a solucionar.
- Nada de lo que nos sucede está en contra de nosotros, sólo es producto del desorden y la des-ubicación.
- Para ubicarnos sólo tenemos que saber la verdad y no juzgar nunca a ningún sistema familiar, sea cual sea su identidad o su origen.
- La empatía hacia el origen y la identidad de los demás, también implica límites.
- La responsabilidad sobre los verdaderos actos realizados por uno mismo genera límites y no la culpa.
- Quien tiene problemas de límites, es porque no ha tomado sus orígenes, ni a sus padres biológicos.
- Apoyar, significa acompañar a alguien en su destino hasta donde nos está permitido, siendo claros y mostrando las habilidades y recursos que tiene la persona.
- El maestro da y el alumno recibe.
- Por tanto, para ser maestro primero hay que tomar del origen nuestras raíces y así luego poder dar. Primero tomar y después dar. Sólo quien a tomado puede dar y sólo recibe un corazón abierto al amor.
- Las lágrimas limpian el alma.
- Del amor y de las raíces se saca la fuerza.
- De lo oscuro sale la luz.
- La alegría por vivir es la fuerza que aportamos al mundo.
- Reconocer lo que es y respetar lo que es, es lo que nos da fuerza.
- Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
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